Hábitos Alimenticios que Afectan al Rendimiento Laboral

HÁBITOS ALIMENTICIOS QUE AFECTAN AL RENDIMIENTO LABORAL

Habitos alimenticios que afectan al rendimiento

Una buena alimentación ofrece a nuestro cuerpo la energía que se necesita para funcionar a diario. Para muchas personas, cambiar los hábitos alimenticios es muy difícil. Se puede haber tenido ciertos hábitos alimenticios por tanto tiempo que no se da cuenta de que no son sanos, o los hábitos simplemente se han vuelto parte del estilo de vida cotidiana, así que, se ignora y no se llega a pensar mucho en ellos.

Las principales problemáticas son: la falta de educación en el tema de alimentación, el sedentarismo y los malos hábitos alimenticios, como por ejemplo, omitir el desayuno, dejar pasar mucho tiempo entre una comida y otra, tomar mucho café y picar masitas entre horas, cenar abundantemente muy tarde en la noche unido a un atracón de alimentos con muchos carbohidratos, entre otros.

Cuando las personas trabajan y están mucho tiempo fuera de sus casas, no les es tan fácil comer sano, esta situación lleva a comer mal y de manera desordenada, entre muchos factores, se suma la falta de infraestructura en el lugar de trabajo donde no se genera un área adecuada para contar con una alimentación saludable (un espacio dónde sentarse a comer, contar con heladera o un microondas, snack, los horarios y la condición económica) condicionan los hábitos alimenticios. Por el contrario, los que tienen alguna opción, cuentan con máquinas de café, helados o snacks donde venden alimentos con muchas grasas y carbohidratos.

La percepción que tenemos de nuestro ambiente laboral está relacionado con los hábitos, por lo que está en nuestras manos tener una imagen positiva del trabajo para poder disfrutar de estas tareas. Para mejorar esta percepción sólo se tienen que hacer cambios simples, pero que tendrán mucha repercusión a nuestro favor.

Una buena alimentación favorece el rendimiento óptimo en todos los casos e incluso, en ciertas situaciones, como los viajes por motivo del trabajo o el trabajo nocturno, requieren una elección cuidadosa de los alimentos que se consumen para mantener constantes los niveles de energía.

Una dieta saludable contribuye de forma importante a una mejor salud y a la prevención de enfermedades como: la obesidad, las patologías cardiovasculares (infartos de miocardio y accidentes vasculares cerebrales). Además comer bien ayuda a combatir el estrés y nos protege de resfriados o la gripe o enfermedades virales. En el trabajo, una alimentación equilibrada y en la cantidad y frecuencia adecuadas mantiene el nivel de energía y mejora el rendimiento.

La forma en la que nos alimentamos va a depender del conocimiento que se tiene de una dieta y de la oportunidad del acceso a los alimentos.

Esto es un ejemplo sobre cómo un cambio tan simple como desayunar y elegir la calidad de nuestros alimentos repercute directamente en nuestro desgaste diario. Incluso en el trabajo se cumple a la perfección el dicho: “eres lo que comes”. Por otra parte, la frase menos conocida: “eres lo que piensas” tiene el mismo valor. Nuestros pensamientos moldean nuestras acciones, esto quiere decir: si quieres cambiar quien eres, entonces necesitas cambiar tu forma de pensar.

A continuación se mencionan algunos puntos para cambiar hábitos alimenticios inadecuados e impulsar la proactividad y el bienestar en el trabajo:

  • Llevar un registro diario de los alimentos consumidos durante una semana, anotando: 1) lo que se come, 2) cuánta cantidad y 3) a qué hora se consumió.
  • Prestar atención a las emociones y acciones. Ejemplo: cansancio, aburrimiento, tristeza, impaciencia, sentirse hambriento, entre otros.
  • Al final de la semana revisar el registro y examinar patrones de alimentación para decidir qué hábitos se quieren cambiar. Recordando que:
  • Los pasos pequeños hacia el cambio llevan a tener mayor éxito al hacer cambios prolongados.
  • No ponerse demasiadas metas.
  • No juzgar los comportamientos con mucha severidad. Es fácil enfocarse solo en los hábitos malos, esto puede llevar a que se sienta estrés y llegar a renunciar al cambio.
  • Decidir tener hábitos nuevos y más saludables puede significar:
  • Consumir por ejemplo, leche descremada en lugar de leche entera.
  • Comer una fruta para el postre en lugar de galletas u omitir el postre.
  • Programar horas para las comidas y refrigerios.
  • Tomar agua en lugar de refrescos y gaseosas en el almuerzo.
  • Llevarse al trabajo refrigerios y comidas saludables para tener más éxito en el cambio de hábitos.
  • Optar por llevarse almuerzos saludables preparados en casa.
  • Prestar atención a las sensaciones de hambre, aprender a reconocer si es hambre o sed, a veces se puede confundir.
  • Tener cerca una botella o jarra con agua para estar hidratados.
  • Cenar saludable antes de ir a una fiesta o una invitación.
  • Hacer ejercicios: hacer ejercicios de manera regular reduce el estrés, restaura la energía y se queman las calorías extras. Se sugiere dedicar un tiempo específico durante la semana.

Elaborado por

Laura Cabrera

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