Cuidando la experiencia del candidato en la selección de personal

10 Proporcionar una buena experiencia al candidato en la selección de personal

Un día más en el trabajo, como tarea se nos ha encargado un proceso de selección, nuestro objetivo: encontrar el mejor talento para cubrir esa posición.

Como jefes o dentro del área de recursos humanos nos preocuparemos por contar con un buen manual de cargo que contenga las funciones y requerimientos precisos, buscaremos mediante todos nuestros medios atraer a una gran base de datos de candidatos, investigaremos cómo realizar las preguntas correctas, aplicaremos las mejores pruebas psicotécnicas, para finalmente dar con el candidato ideal. Pero ahí acaba nuestro proceso de selección?

 

Muchas veces por la mecánica del proceso hemos olvidado lo que se siente estar del otro lado del escritorio, todos hemos sido parte de éste ciclo postulando a algún o algunos puestos en nuestra vida y si recordamos, las experiencias pueden haber sido diversas pero lo que tienen en común, es que depositamos muchos sentimientos y expectativas en esa simple postulación. Una vez concluido un proceso de selección habremos conocido mucho de la empresa a la que nos postulamos e incluso habremos tomado la decisión de si postular nuevamente a un cargo futuro.

 

Hoy en día el trabajo de los reclutadores (entiéndase jefes o encargados del proceso) no solo se debe limitar al propio proceso de selección, ya que debido a los múltiples medios sociales, todo lo que ocurre a lo largo de la selección, puede salir a la luz beneficiando o perjudicando la reputación de la empresa y quedando asociado el proceso de selección a la imagen que los postulantes tendrán de nuestra organización.

 

Esto lleva a entender que el prestar atención a “la experiencia del candidato” se hace cada vez más necesario. No es de extrañar, ya que sabemos que el entrevistado suele compartir su experiencia durante el proceso de selección, lo hace con amigos, familiares y redes de contacto, dando a conocer si su experiencia ha sido mala o buena. Pero también lo hace a través de las redes sociales convirtiéndose en un vocero que evaluará y transmitirá su percepción, no sólo acerca del proceso sino de aquellos que participaron en él y la empresa en general.

 

En este sentido, se impone una nueva forma de encarar la gestión de reclutamiento y selección, y ello conlleva a que el equipo seleccionador se ponga en los zapatos del seleccionado.

 

Nuestra tarea empezará en enfocarnos en cómo el candidato recibe nuestro requerimiento, cuidando detalles como la información que damos acerca de la empresa, ya que hemos de entender que todo candidato buscará conocer más de nosotros a través de las redes sociales o páginas web. Deberemos prestar atención a la experiencia del candidato desde los contactos iniciales, las llamadas para entrevistas, los mails e incluso la recepción que le damos a la hora de aproximarse a nuestra empresa.

 

En esta tarea es básico implementar un sistema de comunicación con el propio candidato que permita al postulante conocer de manera transparente las etapas y tiempos de selección y que sea capaz de responder cómoda y rápidamente a todas sus preguntas.

Aún al momento de haber tomado la decisión final de contratación, no significa que la relación con los candidatos no seleccionados haya terminado, sino que por el contrario, un punto importante será el ponerse en contacto con los candidatos, aun cuando estos no hayan sido seleccionados para el puesto de trabajo. Esta actitud se basa en entender que el entrevistado desea saber cuál ha sido el resultado del proceso y en muchos casos incluso por qué ha sido rechazado.

Es probable que si el candidato recibe este tipo de notificaciones y su experiencia durante el proceso ha sido positiva, no solo recomendará a la empresa con valoraciones positivas sobre su proceso de selección, sino que también se presentará a futuras convocatorias de la misma organización, alimentando nuestra base de datos para futuras selecciones.

La figura del equipo seleccionador nunca ha sido tan importante como hasta ahora, ya que hasta hace un tiempo representaba sólo la primera impresión o cabeza visible de la empresa, pero ahora puede convertirse en los impulsores o detractores de nuestra propia marca.

Elaborado por: Magali Sandi E.

 

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