El Registro de Comercio

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La actividad comercial, en una búsqueda de la libertad de circulación de bienes, servicios y capitales  mas allá de sus fronteras, presenta una serie de complejidades, que llevan a los Estados a ejercer una forma de control y fiscalización con la finalidad de regular los actos comerciales, debiendo buscar implantar mecanismos, que fomenten el crecimiento económico, evitando los abusos y buscando proporcionar seguridad jurídica, estableciendose lineamientos en Derecho Comercial (Mercantil), Derecho de la Defensa de la Competencia y regulaciones adiministrativas, dando génesis a una serie de institutos jurídicos, entre los que se encuentran el  Registro Mercantil o Registro de comercio, el cual inicio como una base de datos hasta constituirse en una institución con efectos jurídicos, consistente en un Registro Público que habilita para el ejercicio de comercio y que  registra las principales actividades de éstos, permitiendo a la Administración Pública y a los terceros participantes del tráfico jurídico-económico, tomar conocimiento sobre la constitución de Unidades productivas y sus principales actos de comercio.

El registro de Comercio (terminología con la que se lo conoce en Bolivia), tuvo su origen en la antigüedad, en los tiempos de las civilizaciones griegas y romanas, donde se instauraron las listas o partidas, en Roma con las llamadas litterae oblatoriae o lugares de reunión de los comerciantes, y en Grecia con la Lex Rhodia originaria de las islas de Rodas, que regulaban distintos aspectos de la actividad marítima; teniendo el Registro de comercio su mayor desarrollo en la segunda mitad de la edad media, donde surgieron los gremios o corporaciones, consistente en la matriculación de las personas que se dedicaron a la actividad comercial, seguido por una evolución histórica como las Ordenanzas de Colbert de los años 1673 y 1681, hasta la Revolución Francesa de 1809, precedente histórico directo y más significativo que consolido al Registro de comercio como una institución con efectos jurídicos, sirviendo de modelo e inspiración a la normativa comercial Europea y Latinoamericana.

En Bolivia, el registro de comercio tiene su génesis en 1934, con la puesta en vigencia del primer Código de Comercio, que instauró un Registro Público y General de Comercio, a cargo de la Junta Mercantil de aquel entonces,  operativizandose en 1936 a través de Impuestos Internos; habiendo sufrido una serie de cambios desde la Promulgación de los Códigos Banzer, con el Código de Comercio de 1977 donde se confiere al registro de comercio, la facultad de matricular y habilitar con ello el ejercicio de la actividad comercial.

La administración y fiscalización del registro de Comercio boliviano, tiene muchos precedentes históricos, desde la Ley de Descentralización Administrativa de 1995, la ley de la Organización del Poder Ejecutivo de 1997 hasta la Ley No. 2064 de Reactivación Económica de 03 de abril de 2000,  que viabilizó la concesión de la actividad registral a la Fundación para el Desarrollo Empresarial “FUNDEMPRESA”, una institución  creada por la Cámara Nacional de Comercio e Industria y la Cámara de la Construcción, quien ostenta de forma temporal la facultad de registro de las unidades económicas y de sus actos de comercio, siendo éstos dependientes de la Unidad de Registro de Comercio del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, conforme al Decreto Supremo 29864 de 07 de febrero de 2009, que aprueba la estructura Organizativa del Estado Plurinacional de Bolivia, reservándose el Estado boliviano las facultades de fiscalizar y sancionar a las unidades productivas, a través de la actual Autoridad de control empresarial (AEMP).

Esta parcial y temporal transferencia de competencias a privados, reviste al registro de comercio boliviano ciertas particularidades que los hacen sui generis en el plano internacional.

Cabe señalar que el Registro de comercio en Bolivia, se establece para los comerciantes como una fuente de obligaciones y derechos, como una institucion que habilita a sus inscritos para la actividad comercial a través de la otorgación de una matrícula de comercio que debe ser actualizada cada año, siendo el Registro de comercio un instituto con funciones de carácter  registral, de certificación, de publicidad de los actos de comercio, de protección registal y con función probatoria; constituyéndose en una herramienta muy importante tanto para el empresario como para el tráfico comercial, toda vez que tiene muchos beneficios como la reserva del nombre comercial, brinda seguridad y auxilio a la gestión documental e histórica de una empresa.

La administradora del registro de comercio boliviano en la actualidad, realiza buenas gestiones para operativizar el servicio, como la atención de trámites en 24 horas e implementación constante de sistemas informáticos para mejorar y facilitar el servicio a los usuarios,  buscando descongestionar y dar mayor agilidad a los procesos de registro; estos esfuerzos evidencian que al mes de abril de 2018, existe un crecimiento en la matriculación de empresas del seis porciento en relación a la gestión pasada, conforme se refleja en el portal de FUNDEMPRESA.

Sin embargo, la Concesionaria del Registro de Comercio (FUNDEMPRESA), tiene un reto muy importante, respecto a la promoción de actividades del Registro de Comercio y la formalización de los comerciantes, toda vez que desde la Resolución Ministerial MDPyEP/DESPACHO Nro. 048.2013, emitido por el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, se aprueba la depuración de la Base Empresarial de la Concesionaria del Registro de comercio, a todas aquellas empresas que no hubieran actualizado su matrícula dentro de los plazos legales establecidos para tal efecto (Cierre fiscal de las empresas de acuerdo a su actividad), es decir las empresas que no hubieran cumplido con la obligación mas básica que reconoce nuestro Código de comercio, denotando la necesidad de fortalecer la cultura comercial de nuestro país, para que los comerciantes puedan dar cumplimiento con el total de obligaciones formales establecidas en el código de comercio; siendo necesario reconocer la importancia del Registro de Comercio para la seguridad jurídica del tráfico comercial en el país.

Por: Varinia Torres
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